domingo, 15 de junio de 2014

Caos.

My mind..



Quiero dejar de pensar. Quiero dejar de estar pensando en algo, en eso, y que durante un momento me parezca que todo está genial, al siguiente que es un desastre. Ahora, soy la culpable. Ahora, soy la victima. Ahora, no soy yo la que importa realmente. Ahora, me pregunto por qué no debo serlo. Ahora, me enfado, porque otros en mi situación se comportaron como cerdos egoístas y misoginos.

Quiero dejar de pensar. Quiero dejar de cuestionarlo todo y dejarme llevar, como siempre antes hice. Ya no puedo. Cada instante que no me ocupo en algo, acabo pensando en ello. Por suerte, no siempre es tan caótico. Por suerte, suelo conseguir mantener el mismo punto de vista varias horas. Por suerte, no me victimizo. Por suerte, no me juzgo. No siempre. Intento recordar las cosas con fidelidad a la realidad y darme cuenta de qué hice mal y de qué hice bien.

Pero es tan cruel mi mente cuando no me deja mantener una linea de pensamiento, sino que a cada instante aparece con una versión nueva de la realidad y de mis sentimientos. Un segundo estoy alegre, dispuesta a todo, al siguiente quiero romper a llorar, dormir y no despertar en unos años.

Cuando el infinito caos invade lo que estuvo reinado por el vacío, todo a su al rededor se resquebraja. La mente, el corazón, el alma.

sábado, 31 de mayo de 2014



Si con mis esfuerzos logré sacarte una sonrisa, 
si con mi persistencia conseguí ganarme un hueco en tu corazón, 
si en mis torpes palabras encontraste apoyo, 
házmelo saber, permíteme ser feliz.



viernes, 23 de mayo de 2014

Ahora.

Ahora que me sabe como una más el único que me pensó especial, ahora que ya no se esforzará por mí el único que me importó lo suficiente para que yo luchara, ahora que ya no hay más mensajes de amor y ternura en la madrugada, ahora que me duele de igual manera confesarle mis deseos que callarlos.

Ahora que más le necesito, ahora que todo se vuelve complicado, ahora que mi estomago es incapaz de aceptar más comida por mucho que mi cerebro insista, ahora que los nervios me empujan a arañar mi piel a cada instante sin ser consciente de ello, ahora que los gritos no cesan a mi alrededor.

Ahora que tras meses de hibernación volvió su insomnio, ahora que las pesadillas le acechan, ahora que se reafirmó en su decisión de cerrarse al mundo, ahora que ya no le queda nada que le ate a la vida, ahora que sus promesas prometen quedar incumplidas.

Ahora y mientras siga buscando mi compañía en las noches en vela, en los días vacíos, en las tardes silenciosas, ahora y mientras me acepte como a igual, se ría con mis bromas, soporte mis quejas, ahora y mientras me lo permita, seguiré a su lado, seguiré callando, seguiré hablando, seguiré escuchando.

Ahora y hasta el fin de mis días me preguntaré a que sabían sus labios, aquellos que primero la distancia y después el desamor me impidieron probar.

martes, 13 de mayo de 2014

Somos como las vendas, la puñalada y el puñal. 
Nos ayudamos a sanar las heridas, las que hicieron otros 
y las que hicimos nosotros. 
Somos el punto débil, sangrante hasta el final. 
Somos un puñal de doble filo,
y nos dañamos, a ambos, cada vez que uno sale herido.

Y ya no sé qué hacer. 
Si me voy nadie, curará tus viejas heridas. 
Si me quedo, seguiré creando unas nuevas.
Y ya no sé qué creer. 
Si me quedo, ¿ignorarás mis dolores? 
Si me voy, ni sabrás de ellos.

sábado, 3 de mayo de 2014

Palabras que deberían herir pero sanan.

El alivio que sintió al escuchar esas palabras que debieron romperla le extrañó. No fue un sí, no fue un no, fue algo intermedio que probablemente marcaría un gran cambio, casi un final. Pero, pensándolo más detenidamente, era aquella afirmación la que llevaba días recorriendo su cabeza, la que usaba como ánimo, a la que se aferraba.

Pese a todo, pese a saber cómo acabaría todo, si hubiera podido hubiera vuelto al comienzo. Repetirlo todo, el placer y el sufrimiento, el dolor y la alegría, la desesperación y la felicidad, era mejor que el vacío que estaba por llegar. Pero… ¿Dónde estaba el comienzo? ¿En el día que supo de su existencia? ¿En la noche en la que fue consciente de ello? ¿O en la noche en la que dio el paso?

El día que lo conoció estaba muy lejos en el tiempo de todo lo bueno y lo malo, había mucho vacío hasta llegar a allí. La noche en la que dio el salto estaba muy cerca del final. No, quería volver a cuando se dio cuenta. Ahí todo era más bonito. O eso decía su memoria.

En esos días residía inocencia, esperanza y determinación a que nada de aquello pasara, no al menos tan pronto. Aun así, cuando tuvo la oportunidad, la aprovecho. No se arrepiente de haberlo hecho, pese a que el final no sea el deseado.


Se ha quitado una carga con aquella fatal frase. La carga de la duda ha desaparecido. El resto sigue igual. Y el vacío volverá ahora que nadie intentará detenerlo.

lunes, 28 de abril de 2014

The hole.


Hay un vacío abriéndose paso en mí. Cualquiera podría llenarlo, pero nadie lo hará.

Es como un boquete tan grande que ocupa la pared entera. Y esta ya no puede contener lo que hay dentro. Sin darse cuenta, muchos ponen un nuevo ladrillo que ayuda a mantenerlo, con pequeños gestos, pero es insuficiente: pronto la corriente lo arrastra.

Y me desbordo, poco a poco. Y me vacío, a cada instante. Pero es invisible. No se darán cuenta. Quizás porque sea tan común que ya no nos llama la atención. quizá porque jamás me atreva a pedir lo que necesito.

No es difícil ayudar. Lo complicado es que la ayuda dure y no se desperdicie.

Necesito lo que estoy entregando. Necesito que me paguen con la misma moneda. Regalar lo que me falta es la única forma de que lo devuelvan, pero no siempre lo hacen.

Si el agujero sigue creciendo, volverá el vacío de antaño, aquel que creí por siempre llenado. Tal vez sea mejor así. Que vuelva, que vuelva la calma a mí. Susurra algo en mí interior. Pero, no, que no regrese. Respondo gritando en silencio. Que jamás regrese el vacío.


Tic, tac. Tic, tac.
¿Quién ganará?

miércoles, 23 de abril de 2014

Matando dragones.

Son ya difíciles de encontrar esas mágicas criaturas nacidas del fuego para que llegue el narcisista caballero de turno y decida matarlo. Cree que así recuperará a la princesa, sin parar ni un instante a pensar que quizá no se la robaron, que quizá ella nunca fue suya, que siempre fue libre, que decidió marcharse.

Y, es que, para el ególatra en armadura, es impensable el rechazo. Es incapaz de aceptar que en la cueva del dragón haya más oro escondido que el que pueda haber en su castillo.

Tal vez la verdad sea que el dragón es quien realmente rescató a la damisela, pero la historia la escriben los vencedores, no sus muertos enemigos. Tal vez la realidad sea que la princesa nunca quiso ir con ninguno de los dos, pero nadie le dio otra opción.

Quiero dragones, fuertes, solitarios, llenos de rugiente magia, que vuelan y caminan. Quiero princesas que hablen y luchen, que decidan, que se hagan escuchar. Quiero príncipes que pierdan, que escuchen, que no basen su valor en sus conquistas amorosas.


No maten dragones, son difíciles de encontrar.